Jabón natural de Arcilla

La arcilla es el material de grano más fino que se obtiene de la tierra. Junto con el agua, el aire y la materia orgánica conforman los cuatro elementos principales de la tierra.

Se ha utilizado desde siempre en múltiples tratamientos. Existen diferentes variedades y se aplican unas u otras dependiendo de la dolencia a tratar. Las variedades más utilizadas son la arcilla blanca, la verde y la roja. También se utilizan arcillas locales con propiedades específicas, por ejemplo el rhassoul originario del Atlas, Marruecos.

En cosmética, se utiliza en tratamientos faciales para limpiar y desengrasar la piel. En tratamientos corporales para tratar la celulitis, la mala circulación y para oxigenar la piel y limpiarla de impurezas.

La Arcilla posee un gran poder de absorción para drenar las impurezas de los tejidos.

El Jabón de Arcilla

El jabón de arcilla es astringente, purificante y tranquilizante, con un ligero efecto exfoliante. Es apto para el tratamiento de piel grasa, quemada o irritada, acné, granos y picaduras de insectos.

 

En cosmética la arcilla es un producto muy utilizado por los muchos beneficios que su uso aporta a nuestra piel. Es por eso que usar jabón de arcilla nos ayudará a cuidarnos y a tener una piel muy saludable.
Si deseamos que el jabón de arcilla sea más efectivo, debemos aplicarlo directamente sobre la piel para conseguir un efecto exfoliante suave. Lo dejaremos actuar durante unos minutos y, finalmente, lo retiraremos con agua.
Algunas de las propiedades del jabón de arcilla de las que nos podemos beneficiar:
Ayuda a eliminar toxinas de la epidermis.
Activa la circulación.
Fortalece los tejidos.
Ayuda en la lucha contra las arrugas.
Absorbe la grasa.
Es ideal para pieles con acné.
Mejora el aspecto general de la piel.
Ayuda a controlar la sudoración excesiva.

El jabón de arcilla de Stona de Cel es una estudiada combinación de las tres variedades más utilizadas en cosmética.

Para nuestro jabón utilizamos:

La arcilla verde.

Esta arcilla es muy rica en óxidos de hierro ferroso y de magnesio, lo que le da su color característico, además de tener oligoelementos como silicio, potasio, fosfatos y otros minerales.
Tiene un gran poder de absorción, por lo que es adecuada para pieles mixtas y grasas, así como para infecciones.
Es cicatrizante.
Elimina las impurezas de nuestra piel, limpia los poros y purifica. Por lo que es muy adecuada para tratar los puntos negros. Si tenemos acné, la arcilla nos ayudará a controlarlo.
Ayuda a eliminar la celulitis.
Deja la piel más lisa, relajada, aportándole elasticidad.

Arcilla blanca.

En uso externo se utiliza como mascarilla de belleza, y es especialmente útil contra el acné. La arcilla blanca impide el desarrollo de patógenos y ayuda a la regeneración celular. También realiza una acción depuradora de la piel.

Arcilla roja.

Utilización en articulaciones inflamadas. La arcilla roja es muy útil para tratar las zonas inflamadas y bajar su hinchazón. Otro efecto importante es que tonifica y da vitalidad a la piel.

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